Virus del Moquillo

El moquillo es una enfermedad canina muy contagiosa que sigue siendo muy terrible. Los brotes en la actualidad son poco frecuentes gracias a la vacunación masiva, pero algunos perros y algunos criaderos pueden sucumbir a los estragos de esta enfermedad debilitante ya menudo mortal.




Síntomas:

La enfermedad puede manifestarse en diferentes formas, que se explican a continuación:
Forma respiratoria: cursa con un cuadro de respiración difícil, secreción nasal y tos. Es posible que exista una infección bacteriana secundaria.
Forma digestiva: consiste en una gastroenteritis, con vómitos y diarrea.
Forma cutánea: dermatitis, con un engrosamiento de la piel de la nariz y de las almohadillas de las patas. Esta forma puede estar asociada a síntomas del sistema nervioso central.
Formas nerviosas: en forma de ataques súbitos o, durante el período de recuperación aparente, y de manera gradual y progresiva, el animal empieza a presentar espasmos musculares, que desembocan en la parálisis de las extremidades (“corea”). Este síntoma puede estar acompañado de una tos peculiar (tos “sibilante”, con silbidos) producto de las lesiones nerviosas. En esta forma, la enfermedad inicial suele pasar desapercibida.
Forma ocular: en ella aparecen signos de conjuntivitis (lagrimeo).




Transmisión:

El contagio del distemper canino es más fácil de lo que parece. El virus del moquillo se trasmite por secreciones corporales, como son los mocos y las lágrimas, que sueltan nuestros perros por el ambiente.
Esas pequeñas gotitas aparentemente inofensivas que aparecen cuando el perro estornuda o tose, están infectadas con el virus y son las que hacen que el contagio se produzca.
Entre perros que viven juntos es muy difícil evitar el contagio. Una persona que solo tiene un perro pero que lo saca a pasear y se junta en el parque con otros perros, debe tener cuidado y estar atento, pues ahí también se suelen producir muchos de los contagios.


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Tratamiento:

El virus causante no tiene tratamiento. Las infecciones bacterianas secundarias se pueden tratar, siendo también necesario el tratamiento de apoyo. El tratamiento necesario es el siguiente:
Tratamiento con antibióticos para controlar las infecciones bacterianas.
Medicación para controlar los síntomas, cuentos como diarrea, vómitos y tos, además de los neurológicos.
Cuidados para eliminar la suciedad, las secreciones de los ojos y la nariz, y prevenir las úlceras por presión que aparecen cuando se permanece inmóvil durante mucho tiempo.
Intente que el animal coma y beba (y si no, recurra a fluidoterapia adecuada).
Antiinflamatorios.
Los perros que han estado en contacto con ellos deben permanecer aislados de otros perros sensibles, y es preciso adoptar medidas de higiene para evitar la propagación de la enfermedad (cambio de ropa de las personas en contacto con el animal que, uso de desinfectantes).
Por desgracia, el tratamiento no siempre es eficaz.












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